Vivienda de Mayores de Fuentelespino de Moya
En el momento que entras en la habitación de un residente y ves la cara de esa persona desconfigurada, con la barbilla tocando en el suelo, unas veces por el dolor crónico, otras por la preocupación o quizá por la sensación de que se está terminando algo, a lo que durante todo el tiempo, le hemos llamado vida.
Pero al ratito de entrar, ves como esa carita cambia, y a través de sus ojos, llenos de luz, te mandan mil mensajes con la palabra "gracias". Te dan ganas de girarte para mirar si detrás de ti hay algún Dios, pero no hay Dios, ni magia, solo es el reconocimiento y el cariño al saber que siempre estas.
En ese momento sabes que tu trabajo y el de tus compañeras vale la pena, porque se ha creado un vinculo de cariño que nada ni nadie te podrá quitar.
Agradecida a las trabajadoras de la Vivienda de Mayores, que vienen cada día con la mejor de sus sonrisas, y en definitiva a todos los que con su trabajo, hacen un mundo mejor.
¡FELIZ DÍA DEL TRABAJO!
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